"No he nacido para un solo rincón, mi patria es todo el mundo." Séneca

"Desgraciado el hombre que tiene patria: ocupa un lugar muy pequeño en el universo " Anónimo

"Nunca escribas sobre un lugar hasta que estés lejos de él" Ernest Hemingway

"No hay tierras extranjeras: quien viaja es el único extranjero" Robert Louis Stevenson

“Hay países que yo recuerdo como recuerdo mis infancias. Son países de mar o río, de pastales, de vegas y aguas” Gabriela Mistral


Patria

"La patria es la tierra, es el universo, son las estrellas, es el aire, es el propio pensamiento, es decir, lo infinito dentro de nuestro pecho." Gustave Flaubert

Patria

"Yo nunca me he quedado sin patria. Mi patria es el idioma"
María Zambrano

Patria

5 de septiembre de 2014

Marrakech 1: La Plaza de Yamaa el Fna y el Minarete de Kotubia


Esta ciudad legendaria conocida también como "La perla roja del sur", es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos y es la que ha dado nombre al país. Un lugar auténtico, en perfecto estado de conservación en dónde frente a los suntuosos palacios, se abren las callejuelas pintorescas de la medina,  la vieja ciudad medieval en dónde todo tipo de vendedores que han heredado el arte del regateo de sus antepasados nos ofrecen sus mercancías y objetos artesanales. En los zocos y en tenderetes me han cautivado las fragancias y colores de Marruecos, además de la calidez y acogida de sus habitantes.




Aquí pasamos los dos últimos días del viaje con la sensación de que nos quedaba mucho por descubrir. Yo estaba deseando pasear por la ciudad y disfrutar de todo aquello que había leído y escuchado sobre Marrakech. Ver el Minarete de Kotubia de estilo hispano-morisco, obra maestra del siglo XII y que sirvió de fuente de inspiración para los constructores de la Giralda de Sevilla. Pero había mucho más que ver, Las Tumbasa Saadianas, El Palacio de Bahía, la imperdible Plaza de Jemaa el F´naa Patrimonio de la Humanidad por la Unesco como "obra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad".

Plaza de Yamaa el Fna o La Plaza Djemma el-Fna O Jemma el Fna



Llegar a la plaza de Marrakech produce asombro, sobre todo a la hora del atardecer ya casi de noche. De repente te ves como inmerso en un mundo totalmente desconocido y con la sensación de no saber por dónde empezar ni a dónde mirar. Ante nuestros ojos se abre una gran plaza convertida en mercado. Un continuo trasiego de ir venir de gente en continuo movimiento  tanto nativos como curiosos y turistas además los dueños de los puestos. Vendedores ofreciendo sus artículos, tenderetes, puestos de frutas y zumos, músicos ambulantes, pero pasados los primeros apuros te das cuenta que a pesar de esta sensación de caos todo tiene un orden y este ritual se repite día a día desde cientos de años.



Alrededor de la plaza hay cientos de bares con terraza donde se ofrece una vista de la totalidad de la plaza. De hecho hice las fotos de noche desde una de ellas. No me atreví a cenar ni degustar nada, a pesar de que nos indicaron que la comida no estaba nada mal y los precios muy razonables.


Al día siguiente fuimos pronto para visitar el zoco y el ambiente era totalmente diferente, más tranquilo, menos ruido y movimiento  y con otro tipo de espectáculos por la tarde.




Durante el día nos hemos encontrado con monos, encantadores de serpientes, dentistas o mejor dicho sacamuelas mostrando sus piezas extraídas. Eso si cobran por hacerles fotos. El negocio es el negocio. Hay puestos de zumos de fruta, especies etc.




Dentista

Cobras




Aguadores
Frutos secos


El Minarete La Kotubia desde la Plaza


El Minarete de Kotubia

Decir que La Koutoubia es Marrakech lo que la Estatua de la Libertad es de Nueva York y la Torre Eiffel es a París, no es descubrir nada nuevo. Es uno de los edificios más visitados de Marrakech y el más representativo del arte almohade de la ciudad, aunque está prohibida la entrada a toda persona que no sea musulmán.



Fue construida en el siglo XII durante el reinado del sultán Abd al-Mumin perteneciente a la dinastía almohade. Alrededor de ella se instalaron numerosos mercaderes de manuscritos por lo cual la mezquita tomó el nombre de Koutoubia que significa (mezquita de los libreros) (kutub:libro en árabe).
Tiene 12,8m de lado y 77 metros de altura ,el minarete tiene una decoración diferente en cada cara,combinando adornos florales con entrelazados en relieve que intercalan pinturas, bandas de azulejos u arcadas.




El minarete está rematado por cuatro bolas doradas superpuestas y de tamaño decreciente, la más grande de 2m de diámetro.
Nos comentó el guía que en origen solo había tres bolas que representaban los mundos terrestre, celestial y espiritual. La cuarta bola habría sido una donación de una de las esposas del sultán
Yaqub el-Mansur de quien se dice que fundió sus joyas de oro para realizarla como penitencia por haber roto el ayuno del Ramadán comiendo tres uvas.

Minarete

Vista desde la Plaza de Jemma el Fna


La Mezquita

La Koutoubia fue tomada como referencia para la construcción de la torre Hassan en Rabat y la Giralda de Sevilla.

2 de septiembre de 2014

Viaje a Marrakech atravesando las montañas


Después de pasar la mañana visitando la Kasbah de Taourirt y La Kasbah de Ait Ben Haddou, seguimos camino a Marrakech atravesando las montañas del Gran Atlas mientras disfrutamos de un paisaje que se desvela espectacular a medida que el autocar avanza por curvas cerradas y una altura cada vez mayor que nos sobrecoge. Paramos en el puerto del Tizi-N´Tichka que el puerto más alto en carretera de todo Marruecos, con más de 2.200 metros sobre el nivel del mar. Alli pudimos "descansar" y pasear por algunos chiringuitos de recuerdos y todo tipo de suvenires.
Aunque las fotos no muestran lo que los ojos perciben si ayudan a hacerse idea de lo que he resumido anteriormente. Las fotos guardan una secuencia Estas primeras son hasta el puerto de Tichka y están hechas desde el autocar.

















Por fin el puerto del Tizi-N´Tichka
Vista desde el puerto la carretera que hemos traído

Puestos de venta de artesanía

Tajines

Fábrica de aceite de argán





Después de una parada un poco larga para estirar los pies proseguimos camino. Creímos que las curvas se habían terminado y que a partir de aquí íbamos llaneando,pero no fue así del todo aunque el paisaje se suavizo bastante y apreció en verde.












Quizás han sido muchas fotos, pero el paisaje tan variado las merecía. Llegamos sobre las 18 horas a Marrakech y el cambio fue total. Después de pasar unos días en el sur entre Kasbah, paisajes del desierto y haber cruzado el Atlas entramos en una gran ciudad, moderna por un lado, con gran tráfico de coches y autocares pero que a la vez conserva un núcleo central medieval muy bien conservado dentro de sus murallas.
Estábamos deseosos de soltar las maletas y darnos una vuelta por la Plaza de Jemaa el Fna y así lo hicimos, pero la reseña queda para el próximo post
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El mundo es un libro y aquel que no viaja sólo lee una página
San Agustín de Hipona