Hoy regresan mis nietos de vacaciones y quiero sorprenderles con este cuento tan popular traducido a 30 idiomas conocido como “El flautista de Hamelín” de los Hermanos Grimm y también compartirlo con los lectores del blog a los que les gusten los cuentos.

Hay una inscripción en Hamelín que data de 1602 ó 1603 y reza así:
En el año de 1284 en el día de Juan y Pablo
siendo el 26 de junio por un flautista vestido con muchos colores,
fueron seducidos 130 niños nacidos en Hamelin
y se perdieron en el lugar del calvario, cerca de “koppen“.
(Koppen significa colinas)
Casa dónde se hospedó el flautista

Por doquier en la calzada hay huellas de las ratas y ratones que nos indican los lugares más relevantes de Hamelín. A la una de la tarde tuvimos la oportunidad de contemplar la figura legendaria del flautista que aparece en un carrusel de la Casa nupcial (Hochzeithaus (al lado de la Iglesia San Nicolás) llevándose las ratas y ratones y después a los niños de Hamelín como nos lo cuentan.



En el año 1284 apareció por Hameln un hombre muy singular. Llevaba una chaqueta llamativa de tela multicolor y decía que era capaz de liberar a la ciudad de todas las ratas y ratones a cambio de una determinada cantidad de dinero.
El alcalde y los ciudadanos se comprometieron en pagarle dicha suma y el flautista sacó su flauta y empezó a tocar. Acto seguido las ratas y ratones salieron de las casas y se agruparon a su alrededor. Cuando consideró que estaban todas reunidas salió de la ciudad y se dirigió al río Weser; todas las ratas le siguieron, se lanzaron al agua y murieron ahogadas.
Sin embargo cuando los habitantes del pueblo se vieron libres de la plaga, se arrepintieron de la paga prometida, incumpliendo el trato se negaron a pagarle.
El hombre se marchó de la ciudad resentido.
El 26 de Junio volvió, con aspecto de cazador, un semblante estremecedor y un extraño sombrero rojo, y mientras el pueblo estaba en la Iglesia empezó a tocar la flauta por la calle. Inmediatamente comenzaron a llegar corriendo los niños chicos y chicas de cuatro años en adelante. Sin dejar de tocar, los llevó fuera de las puertas de la ciudad, hacia una montaña dónde desapareció con ellos.
Solo volvieron dos niños porque se había retrasado; pero uno de ellos era ciego, por lo tanto no podía mostrar el lugar, y el otro mudo por lo que no podía contar nada. Otro chiquillo había vuelto para recoger su chaqueta, y de este modo evitó su desgracia.
Algunos hablan de un niño cojo que tampoco pudo ver nada porque se había quedado demasiado retrasado.
Algunos lugareños decían que le había conducido a una cueva y que habían salido a Transilvania. (Según las “Leyendas alemanas” de los hermanos Grimm) Muchas versiones más modernas se apartan de las tradicionales y terminan contando que los habitantes se arrepintieron de su falta de compromiso y le pagaron al flautista la cantidad del dinero prometida. Este a cambio les devuelve a los niños.Hasta el momento no se ha esclarecido el caso. La versión más probable es la de la colonización de las tierras del este, en el que algunos nobles reclutaron habitantes de Hameln. En cualquier caso ahí queda en la memoria y ligada a la vida de la ciudad para siempre este hecho.


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