"No he nacido para un solo rincón, mi patria es todo el mundo." (Séneca)

"Desgraciado el hombre que tiene patria: ocupa un lugar muy pequeño en el universo." (anónimo)

“Hay países que yo recuerdo como recuerdo mis infancias. Son países de mar o río, de pastales, de vegas y aguas” (Gabriela Mistral)

Nunca escribas sobre un lugar hasta que estés lejos de él (Ernest Hemingway)

19 de abril de 2009

Lago Tiberiades o Mar de Galilea

Llevábamos 14 días sobre nuestra espalda de cansancio y de riqueza, las dos iban de la mano. Este día prometía ser mágico también. Empezamos visitando el Monte de las Bienaventuranzas, escenario del Sermón de la Montaña.

A continuación Tabgha (donde acontenteció la multiplicación de los panes y peces)
Y finalmente Cafarnaum, dónde visitamos los restos de la antigua sinagoga del S.IV y la casa de San Pedro. Lugares muchas veces citados en el N.T.

Hicimos una preciosa travesía en barco por el Mar de Galilea desde la ciudad de Tiberiades. El Mar de Galilea, es un lago de aguas dulces encerrado entre montañas. Atravesando el Mar de Galilea, el río Jordán fluye desde su nacimiento en el norte hasta el Mar Muerto en el sur.
Comimos a orillas del lago el pez de San Pedro que por cierto tenía una de espinas me hizo añorar las humildes sardinas.
Me encantaría describir mis sensaciones, pero salvo unas pocas vivencias, las emociones y sentimientos son inexplicables...
Lo mejor fue la tarde. Subimos al Monte Tabor (Monte de la Transfiguración) en taxi, porque la carretera empinada es estrecha, mal asfaltada, con muchas curvas y sin quitamiedos.


No me lo podía a creer... el taxista que nos había tocado era ¡manco! Creí que me daba algo. Y para el colmo en plena subida le llamaron por el móvil y se lo puso a la oreja conduciendo a toda pastilla con una sola mano. Le dije algo así como "Please slowly Habibi" (Ve más despacio cariño) Le hizo tanta gracia que le dijera cariño en árabe que se puso a reír como loco y yo con él en un ataque de histeria, porque por momentos intuía que de seguir así nos íbamos a despeñar y que subiría al Tabor solo nuestra alma.
Menudo relax cuando por fin me encontré abajo y pude mojar mis pies en el Rió Jordán , lleno de pecesitos para renovar nuestras promesas bautismales.
Nuestro viaje estaba tocando a su fin, y también hoy al recordarlo en la distancia siento aún nostalgia.

3 comentarios:

  1. Tu te mojaste los pies en el rio Jordán. A mi solo me da para mojarmelos en la bañera de mi casa :(
    Enhorabuena por tan precioso viaje!!!!!

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  2. Yo también me pondría histérico si me tocara un taxista así en medio de una montaña cuesta arriba y sin el quita miedos.
    Seguro que ibas rezando todo el trayecto, algo así como " Dios, Señor, haz que este conductor loco no se precipite por el barranco, y que todo esto termine cuanto antes"

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  3. hola katy:
    los viajes ilustran, son recuerdos que uno no olvida facilmente sobre todo cuando viajamos a lugares tan misteriosos para nosotros.
    muchas felicidades.
    un beso

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Bienvenido , gracias por compartir viaje y por tu generosidad de dejarme tus impresiones.

El mundo es un libro y aquel que no viaja sólo lee una página
San Agustín de Hipona



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