Vista del Monasterio desde el Alcázar de Segovia
Hace un mes regresé al mismo escenario. Nada había cambiado. En los monasterios el tiempo detiene y con ello guarda la memoria inalterable los recuerdos. Tampoco he querido borrar las fotos, me he limitado a intercalar las nuevas porque realmente tienen una calidad muy superior.

El monasterio de Santa María de El Parral es un conjunto monacal ubicado en la ciudad de Segovia, capital de la provincia del mismo nombre en la comunidad autónoma de Castilla y León en España.
Se encuentra a extramuros de la ciudad junto a la iglesia de la Vera Cruz y cercano a la antigua fábrica de la moneda, en la orilla derecha del río Eresma en el paraje conocido como "La alameda". Mantiene el uso para el que fue creado perteneciendo desde su origen a la actualidad a la orden de los Jerónimos.
Los diferentes edificios que componen el conjunto monacal están distribuidos en torno a varios claustros de estilos gótico, mudéjar y plateresco. Lo mandó construir Enrique IV en el año 1447
En su interior destaca el retablo mayor de la iglesia, obra de Juan Rodríguez y un conjunto de de escultores abulenses de estilo renacimiento y realizado en el siglo XVI. El nombre se debe a que en él se venera a la virgen del Parral, escultura románica procedente de un templo anterior.

Entrada a la iglesia.



Claustro de la Comunidad

Claustro y Hospedería
Este claustro, al que se entraba por la puerta del fondo del pórtico, tenía la función de acoger a los huéspedes que llegaban al monasterio. Sigüenza escribe que fue construido por Enrique IV "donde se venía a recrear y comunicar con los religiosos", y las habitaciones estaban decoradas con artesonados polícromos. Ardió en julio de 1566 y fue reconstruido.
Como tal claustro, destinado a seglares, parecía el patio de una casa noble segoviana, con sus pilares de piedra caliza en la parte baja y galería de madera en la alta. Hoy sólo quedan los pilares y el centro ha sido convertido en estanque (1974).
Este claustro, al que se entraba por la puerta del fondo del pórtico, tenía la función de acoger a los huéspedes que llegaban al monasterio. Sigüenza escribe que fue construido por Enrique IV "donde se venía a recrear y comunicar con los religiosos", y las habitaciones estaban decoradas con artesonados polícromos. Ardió en julio de 1566 y fue reconstruido.
Como tal claustro, destinado a seglares, parecía el patio de una casa noble segoviana, con sus pilares de piedra caliza en la parte baja y galería de madera en la alta. Hoy sólo quedan los pilares y el centro ha sido convertido en estanque (1974).




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