Monte del Gozo , llamado también Monte San Marcos, expresa claramente el júbilo que los peregrinos sentían al contemplar desde esta colina la ciudad y las torres de la catedral de Santiago.

Por qué hacer el Camino de Santiago? Nos encontramos con una de las preguntas más difíciles de responder. Los posibles motivos pueden ser infinitos. Cada persona encuentra su motivación, una decisión meditada a lo largo del tiempo o generada por un impulso a última hora.La peregrinación a Santiago es el acontecer religioso y cultural más destacable de la Edad Media.
Ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el año 1993; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa y ha recibido el título honorífico de Calle mayor de Europa.
Hace unos 3 años hice parte del Camino de Santiago como peregrina. (Por razones personales no pude hacer mas de 4 días seguidos andando) aunque conozco bastante del mismo por haber viajado en bastantes ocasiones a ciudades y pueblos visitando sus maravillosas iglesias, ruinas y monumentos, además de disfrutar de la riqueza astronómica que nos ofrecen sus habitantes.
Las personas que se deciden hacer el Camino suelen tener diversas motivaciones.
El Camino de Santiago, era un Camino religioso en sus orígenes, donde la finalidad era poder visitar la tumba del Apóstol Santiago, buscando la reconciliación y el perdón.
Por un afán de superación personal
El deporte, es otro de los motivos. Un ejercicio a elegir según los kilómetros del Camino seleccionado. Senderismo y bicicleta, son desafíos para vencer
A los peregrinos les motiva su fe, y a los turistas el arte presente en cada rincón, su afición a la fotografía, el descanso, vivir al aire libre, conocer personas y hay quienes solo quieren poner a prueba su resistencia física. Pero al final todos nos encontramos haciendo lo mismo y se respira el respeto tanto con el entorno como con el resto de los caminantes.
En ocasiones comenté que era muy deportista y andarina pero andar por esos caminos para mí ha supuesto una experiencia y vivencias únicas que no puedo transmitir, solo describir al igual que hice con mi peregrinación a Jerusalén.
Lleva razón el dicho de que “cada cual hace su propio camino” Y hay tantos caminos como peregrinos...
Tú y solo tú eres el artífice del camino que recorres, marcando descansos, paradas y etapas. Eso si independientemente de cualquier motivación has de tener una buena forma física, buenos pies y sobre todo buen calzado (viejo, experimentado, entrenado cuyo final por lo general es terminar en la basura con todo el dolor de tu alma) si no quieres llegar con ampollas, esguinces y heridas o directamente abandonar al día siguiente la andadura.
Solo pensar en los miles y miles peregrinos que lo han recorrido con veneración durante siglos y cuyas huellas sigues ya sería motivo suficiente para hacer “el camino” o parte de el.
Cuando hablamos de las dificultades del camino tampoco conviene exagerar porque no todo es cansancio y madrugones. También hay momentos únicos de disfrutar al máximo como de una cervecita, comer unas salchichas con huevos fritos, de mojarse los pies recalentados en un riachuelo y hasta una simple ducha resulta un placer inigualable cuando llegas agotado.
En la Edad Media desde luego no era así. Muchísima gente moría por el camino, de hambre, de enfermedades, de extenuación cuando no asaltados por bandidos. De ello dan fe las numerosas cruces que te encuentras y algunas ruinas de hospitales que salen a tu encuentro. Y en lo tocante al aseo más vale ni comentar.
El gran “Botafumeiro” de la Catedral de Santiago nos habla de que usaban el incienso para disimular el olor que desprendían las pobres peregrinos que conseguían completar el camino.
Catedral de Santiago
Plaza del Obradoiro
La Tarta de Santiago es una tarta tradicional de la cocina gallega (originaria de Santiago de Compostela). Actualmente se pueden comprar en casi todas las pastelerías de las poblaciones y zonas por las que pasa el Camino de Santiago, desde Roncesvalles o Jaca hasta Santiago de Compostela; y en toda la Comunidad Autónoma de Galicia, especialmente durante el mes de julio y la primera semana de agosto (debido a que el 25 de julio es Santiago Apóstol). Sus principales ingredientes son almendras y huevos.























































