Nos quedamos en la bellísima iglesia se San Martín desde dónde pasamos a a una magnífica plaza, La Plaza de la Villa desde dónde también se divisan sus espléndidas torres
Lo primero que aparece a nuestro ojos es la Iglesis de Santa María la Mayor (S.XII-XIII) en el extremo de la plaza.
Para muchos es una de las bellas sin no la más de las del estilo tradicional castellano. Sus casas porticadas sustentadas por columnas de piedra o de madera (31 columnas de piedra y 25 de madera) muestran sus estructuras de entramado de viguería y relleno de ladrillo.
Aquí contaré una anécdota. Cuando entré a la plaza le comenté al guía que me era tan bonita que parecía un "decorado" En eso que estábamos debajo de unos de los soportales cuando apareció un señor mayor todo enfadado diciendo que no podía dejar su coche ni acceder a la plaza con él. Que el Ayuntamiento les tenía fritos con tal de conservar la plaza. Y ahí estuvo rezongando hasta que nos fuimos. Comprensible porque tienen que estar hartos de tanto turismo debajo de sus ventanas.
Templo es de una sola nave con ábside semicircular y torre a los pies. El acceso se realiza por dos sencillas puertas. En su ábside destacan tres ordenes de arquerías ciegas dobladas de medio punto, con su tramo recto en la misma disposición recuadros, nave estrecha y alta.
La torre otra obra de la arquitectura mudéjar, es perforada en su base por un arco ligeramente apuntado, por el que transcurre la calle del mismo nombre.
Junto a la iglesia hay un edificio singular y con un nombre también curioso La casa de los Sexmos. Lugar de reunión de los representantes de los Sexmos. Era una organización comarcal que administraba los bienes comunes del centenar de pueblos que la formaban. Hacia 1530 pasó al nuevo edificio la Plaza del Real desde entonces fue un albergue para los sexmeros de la tierra en sus estancias en la villa.
Salimos de la Plaza de la Villa para encaminarnos hacia el Castillo que tuvo muchas restauraciones que se desprende sin ninguna explicación, la última en el S.XX. Se encuentra emplazado al norte del núcleo urbano y enclavado en una elevación, en las confluencias de los ríos Adaja y Arevalillo, que le proporcionan una especie de foso natural defensivo. Fue mandada reconstruir en el siglo XV por orden de Álvaro de Zúñiga, duque de Béjar.
En la actualidad alberga el Museo de Cereales que no visitamos.
Torre del Homenaje
Siguiendo nuestro paseo, nos encontramos con el Puente de Medina. Es una de las muestras más notables de la ingeniería medieval de estilo mudéjar; es notable tanto por sus dimensiones, con una longitud de 140 m. y 18 m. de altura sobre el río Arevalillo, como también por la época de su construcción, s. XIV.
El Arco de Medina es neoclásico de ladrillo. Tiene un escudo de la ciudad muy erosionado en granito y algunas reminiscencias mudéjares en sus estribos, como testimonio de permanencia de un modo de construir. Fue construido en 1769 como arco conmemorativo y restaurado en 1985.
La iglesia de San Miguel (S.XIII) está situada junto a la muralla medieval, en el noroeste de la población. Es una de las mejores iglesias de Arévalo Toda ella es de mampostería con verdugadas de ladrillo.
En la fachada norte, puerta mudéjar casi intacta y algunas ventanitas de su primitiva fábrica. En lo alto de su muro, dos óculos curiosos y raros, recuadros y dentro de ellos la Cruz y la estrella de David; obra de ladrillo y detalle característico y original de este edificio, que recuerda el doble culto cristiano y judío que en ella se desarrolló
Puerta sur, neoclásica en ladrillo, deja ver tras de ellas las cenefas de la primitiva portada mudéjar. A lado, una dependencia añadida en el s. XVIII para sacristía con las esquinas a modo de contrafuertes cilíndricos. La torre, fue desmochada y la falta el remate; en escritos del siglo XVI decía que llamaba la atención por su sobresaliente altura.
Por fin terminamos el exhaustivo paseo de mas de 4 horas, nuevamente en la Plazas¡ del Arrabal desde dónde partimos no antes de pasar frente la iglesia de San Juan Bautista que ya es como parroquia en el censo de Gil Torres de 1250
En su fachada sur destaca la torre, asentada sobre un cubo de la propia muralla al que se añadió el cuerpo de campanas, con dos arcos por lado, apuntados y recuadrados en alfiz.
Hasta aquí Arévalo. Espero poder un día visitar el interior de estas iglesias.

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